El movimiento sindical organizado no debe ser una lista de uniones basado en las matrículas que aportan cuotas. En lugar del número de trabajadores y trabajadoras que aportan cuotas, debe medirse la conciencia de estas matriculas, su compromiso y sobre todo el entendimiento de su realidad. Será así que podemos entender cuanto nos falta para tener una fuerza que permita plantearnos, más allá de la teoría, poder transformar nuestra realidad.

Para comprender un poco mejor la complejidad de ese movimiento sindical debe separarse las matrículas de los sindicatos de sus líderes. La experiencia nos indica que los trabajadores y trabajadoras saben más de lo que aparentan. Que mientras se mueven por lo inmediato, saben que existen otras cosas más importantes que deben proteger.

El problema es cuando los dirigentes tienen otras agendas. Sobre todo cuando esas agendas están comprometidas con los patronos. Entonces los trabajadores y trabajadoras quedan atrapados en la madeja de burocratismos y procesos legales que los dirigentes saben usar a su favor para mantener de rehén a las matrículas que alegan representar.

¿De quién hablamos? Del sindicato norteaméricano American Federation of State, County and Municipal Employees, AFSCME, y sus aliados. En Puerto Rico este grupo se hace llamar Servidores Públicos Unidos. Su representante más notorio es José La Luz. Este individuo protagonizó recientemente un discurso en el cual declaró a Luis Fortuño paladín de los derechos de los empleados públicos. Defendió las acciones de Fortuño como una secuencia de las políticas de Pedro Rosselló, alegando que las mismas eran a favor de los trabajadores.

José La Luz no está solo en ese discurso. Lo acompañan sus jefes sindicales de Washigton, ya sean de la AFL-CIO o de Change To Win. Estos se reúnen con Luis Fortuño allá y deciden que hacer acá. Lo han hecho así desde que llegaron en 1898 las tropas norteamericanas. Desde entonces, los sindicatos norteamericanos, con honrosas excepciones, han sido parte del brazo imperialista que ha asignado rol a nuestra economía. Todos los gobernantes han negociado y se han rendido ante estas empresas llamadas sindicatos a cambio de un endoso político y mucho dinero.

Lo más reciente fue en 1998 con el endoso al Proyecto Young y la estadidad que promovió Rosselló a cambio de la Ley 45. Luego endosaron las propuestas de Sila M. Calderón para enmendar el código de rentas internas federal a cambios de aumentos de salario en los convenios colectivos. Aníbal Acevedo Vilá fue apoyado en su nefasto IVU a cambio de promesas de aumentos de salario y poder negociar convenios colectivos.

Hoy vuelven a endosar y lavarle la cara a los gobernantes PNP a cambio de una ley que limita las elecciones sindicales y la negociación colectiva. Se miente y se engaña sin pudor. Y para hacerles coro en la isla están aquellos que se hacen llamar el movimiento obrero estadista. Más grave aún, los sindicatos norteamericanos han tejido una peligrosa red entre delegados-activistas del partido gobernante y supervisores-activistas que ayer eran delegados. Lo triste es que gente que se hace llamar independentistas se unen a estas tramoyas y las promueven.

Lo último es hacerle homenajes y cocteles a Tomás Rivera Schatz. Así como lo escucha. Y mientras se continúan amarando y entregando se van escocotando los que una vez fueron buenos. Es por ello que el debate tiene que darse. La denuncia es necesaria. Que los dirigentes den cara. Que no envíen a los tecnócratas y asesores a hablar y escribir por los trabajadores.

Esos individuos que ocupan puestos de dirección y que dan la espalda a los trabajadores y trabajadoras no merecen el respaldo de sus matrículas. Podrán aprobar leyes para impedir elecciones, podrán atreverse a proponer acuerdos para evitar elecciones. La realidad es que el cambio va y la verdad se hará realidad.

La palabra que más reclamamos aquellos que aspiramos un mejor país es la UNIDAD. No obstante nuestro convencimiento de este factor para avanzar, hacemos lo inimaginable para hacer compañía a la guagua de Juan Luis Guerra, sin contar los que se montan en la de Tomás Rivera Schatz.

La celebración del 1ro de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras, en el contexto de movilizarnos a Adjuntas para decirle NO al gasoducto es muestra de que el Pueblo Trabajador quiere y desea la Unidad más allá de quien convoca, sean organizaciones sindicales, políticas, sociales y comunitarias. Está claro que el Pueblo Trabajador pone en segundo plano las diferencias legítimas y reales cuando de avanzar se trata.

La sabiduría de nuestro Pueblo, sin embargo, no es aprovechada por los dirigentes. Continuamos creando espacios para luchar por las mismas causas. Cada espacio creado es un recurso duplicado. Reconocemos que esto es un proceso. No queremos abortarlo ni imponer recetas. Pero es importante recordar, y denunciar si es preciso, que necesitamos ser más humildes y trabajar en conjunto.

¿Qué esfuerzos deben darse para recoger las simpatías y muestras de disposición a luchar por parte de nuestro Pueblo Trabajador, expresadas en ese mar de gente en Adjuntas? ¿Cómo vamos a unir las luchas universitarias con los reclamos obreros? ¿Qué tienen en común las luchas comunitarias con la oposición a la construcción del gasoducto? ¿Qué dicen los obreros que trabajan desde distintas posiciones (empresas públicas y privadas, academia, ambientalistas) en torno a la producción de la energía eléctrica en nuestro país?

La respuesta que demos a estas y muchas preguntas, dilemas y diferencias tienen que tener como norte y factor integral el avanzar juntos. Desde distintos escenarios, pero avanzar. Y avanzamos si el Pueblo nos acompaña y nos apoya. El 1ro de Mayo de 2009, el Pueblo apoyó una gran marcha en horas laborables. Y repitió la movilización el 15 de octubre de 2009. Nos expresamos entonces en contra de la Ley 7 y los despidos de miles de trabajadores y trabajadoras. El apoyo a los estudiantes universitarios en la huelga del 2010 fue inmenso. Ahora nos volcamos en repudio a ese tubo que anuncia despilfarro de dólares, vomita corrupción y mentiras, así como amenaza la salud, vida y propiedades de la gente común y corriente.

Estamos luchando contra la injusticia que produce la actividad económica que impera en este país. Estamos expresando oposición a los principales proyectos de la medicina amarga que nos ofrece el CAREF y la JREF. Nos movilizamos en contra del dinero que se cree todo poderoso. Nos oponemos a los que nos divide como Pueblo, lo que nos impide disfrutar la vida y realizarnos.

Esa es la clave de la Unidad que el Pueblo revalida cada vez que la siente y la palpa en el llamado a luchar. Los líderes y las líderes que hemos asumido la responsabilidad de convocar tenemos la obligación de evaluar la experiencia de Adjuntas y las luchas más recientes para poder ser más efectivos en las futuras.

Se acercan tiempos difíciles para los que trabajamos. Aumento en el costo de vida, más despidos, el empobrecimiento acelerado de las familias. Tenemos que organizar una oposición con propuestas de país que nos pongan en pleno contacto y conversación con el Pueblo común y corriente. Tenemos que enderezar la guagua y su ruta. Siempre adelante, sin titubeos ni distracciones. Solo así el Pueblo Trabajador vencerá.

La iniciativa de distinguidos puertorriqueños y puertorriqueñas al plantear la necesidad de un Frente Amplio trae a la mesa un tema que muchos hemos asumido como instrumento medular en la lucha de liberación de nuestro Pueblo. La experiencia que vive el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha, FASyL, creado el 11 de enero de 2009 nos enseña que hay una necesidad de discutir, dialogar, debatir de manera constante y práctica sobre este concepto de amplitud.

Por definición la amplitud debe evitar la exclusión. Sin embargo, la realidad social y política nos dice que no todos caben en un Frente Amplio. La amplitud entonces estará determinada por los propósitos del Frente Amplio. Ahí está el meollo del asunto, definir con claridad y exactitud lo que se quiere hacer para entender quienes pueden, en la diversidad, acompañarse sin perder su identidad.

La Declaración constitutiva del FASyL lee: “Ante las propuestas neoliberales presentadas por los empresarios del Comité Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal, resulta más que evidente que las organizaciones sindicales, comunitarias, ambientales, estudiantiles, cívicas, cooperativas y políticas no podemos seguir dando luchas por separado. En la unión esta la fuerza. La construcción de un frente amplio de pueblo capaz de unir las diversas luchas de los distintos sectores para enfrentar la coyuntura actual, se hace cada vez más necesario. Por tal razón, proponemos a esta Asamblea la coordinación de nuestra respuesta de lucha a través de un Frente Amplio.”

Existen concepciones diversas de cómo instrumentar el propósito anterior. Ese debate debe ser asumido. Fíjese amiga lectora y amigo lector, que nuestro objetivo de amplitud comienza a definirse por el reto, luchar contra las medidas neoliberales. Estas medidas neoliberales trascienden las elecciones y los partidos políticos. En América Latina existen cuestionamientos sobre las medidas que gobiernos progresistas y de izquierda han implantado. Las mismas son criticadas por que en su naturaleza representan los intereses del capital y no del Pueblo.

En Puerto Rico el modelo neoliberal, atado a nuestra condición colonial, lo representa tanto el PNP como el PPD. Otros esfuerzos electorales no se apartan en esencia de estas alternativas. Repito, la amplitud la define nuestros propósitos y el análisis del cual partimos para crearnos. Un Frente Amplio para ir a las elecciones no es lo mismo que un Frente Amplio que decide ir a unas elecciones porque entiende que la coyuntura lo exige. El segundo tiene un propósito no electoral. El primero acaba el día después del evento electoral.

Otro tema urgente es la definición de amplitud. En diferentes esfuerzos se practica la exclusión. Los que hablamos de lucha de clases somos excluidos en foros sindicales, gubernamentales y políticos. En el FASyL se reconoce la lucha de clases. Esto auto excluye a muchos aunque en la práctica luchen contra la clase que les oprime y les persigue. Nuestra base organizativa es un consejo regional donde se trabaja, se participa y se toman decisiones. La reunión de todos y todas a nivel nacional le llamamos Plenario. Mensualmente hemos logrado participar de este esfuerzo durante los últimos dos años.

Cualquier propuesta de Frente Amplio debe debatir estos y otros factores que nos afectan a la hora de trabajar en conjunto. Como no tenemos dominio de la verdad y la razón, le damos la bienvenida a este esfuerzo. Sumaremos nuestra experiencia en el mejor ánimo de crear condiciones para la convergencia de todos aquellos sectores sociales que deben luchar contra el Frente Estrecho y Poderoso de los Ricos.