La iniciativa de distinguidos puertorriqueños y puertorriqueñas al plantear la necesidad de un Frente Amplio trae a la mesa un tema que muchos hemos asumido como instrumento medular en la lucha de liberación de nuestro Pueblo. La experiencia que vive el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha, FASyL, creado el 11 de enero de 2009 nos enseña que hay una necesidad de discutir, dialogar, debatir de manera constante y práctica sobre este concepto de amplitud.

Por definición la amplitud debe evitar la exclusión. Sin embargo, la realidad social y política nos dice que no todos caben en un Frente Amplio. La amplitud entonces estará determinada por los propósitos del Frente Amplio. Ahí está el meollo del asunto, definir con claridad y exactitud lo que se quiere hacer para entender quienes pueden, en la diversidad, acompañarse sin perder su identidad.

La Declaración constitutiva del FASyL lee: “Ante las propuestas neoliberales presentadas por los empresarios del Comité Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal, resulta más que evidente que las organizaciones sindicales, comunitarias, ambientales, estudiantiles, cívicas, cooperativas y políticas no podemos seguir dando luchas por separado. En la unión esta la fuerza. La construcción de un frente amplio de pueblo capaz de unir las diversas luchas de los distintos sectores para enfrentar la coyuntura actual, se hace cada vez más necesario. Por tal razón, proponemos a esta Asamblea la coordinación de nuestra respuesta de lucha a través de un Frente Amplio.”

Existen concepciones diversas de cómo instrumentar el propósito anterior. Ese debate debe ser asumido. Fíjese amiga lectora y amigo lector, que nuestro objetivo de amplitud comienza a definirse por el reto, luchar contra las medidas neoliberales. Estas medidas neoliberales trascienden las elecciones y los partidos políticos. En América Latina existen cuestionamientos sobre las medidas que gobiernos progresistas y de izquierda han implantado. Las mismas son criticadas por que en su naturaleza representan los intereses del capital y no del Pueblo.

En Puerto Rico el modelo neoliberal, atado a nuestra condición colonial, lo representa tanto el PNP como el PPD. Otros esfuerzos electorales no se apartan en esencia de estas alternativas. Repito, la amplitud la define nuestros propósitos y el análisis del cual partimos para crearnos. Un Frente Amplio para ir a las elecciones no es lo mismo que un Frente Amplio que decide ir a unas elecciones porque entiende que la coyuntura lo exige. El segundo tiene un propósito no electoral. El primero acaba el día después del evento electoral.

Otro tema urgente es la definición de amplitud. En diferentes esfuerzos se practica la exclusión. Los que hablamos de lucha de clases somos excluidos en foros sindicales, gubernamentales y políticos. En el FASyL se reconoce la lucha de clases. Esto auto excluye a muchos aunque en la práctica luchen contra la clase que les oprime y les persigue. Nuestra base organizativa es un consejo regional donde se trabaja, se participa y se toman decisiones. La reunión de todos y todas a nivel nacional le llamamos Plenario. Mensualmente hemos logrado participar de este esfuerzo durante los últimos dos años.

Cualquier propuesta de Frente Amplio debe debatir estos y otros factores que nos afectan a la hora de trabajar en conjunto. Como no tenemos dominio de la verdad y la razón, le damos la bienvenida a este esfuerzo. Sumaremos nuestra experiencia en el mejor ánimo de crear condiciones para la convergencia de todos aquellos sectores sociales que deben luchar contra el Frente Estrecho y Poderoso de los Ricos.

La organización de la clase trabajadora en estructuras que represente sus intereses, que estudie, analice y comprenda la sociedad en que vivimos se impone. Lo anterior es necesario para impulsar alternativas desde la perspectiva de los trabajadores y trabajadoras. Esto es, definir propuestas y estrategias que no respondan a las que dictan los economistas o portavoces de los ricos, de los gobiernos expansionistas, de los clubes exclusivos encargados de propagar la ideología dominante. Hablamos de propuestas y estrategias a favor de la clase trabajadora, del bienestar común de la mayoría.

Lo que planteamos no es una ilusión, es una necesidad. Tenemos que ir definiendo la sociedad justa a la que aspiramos y para ello la organización es vital. Los sindicatos y otras formas de organización tienen que transformarse para dar participación a los trabajadores más allá de pagar una cuota o recibir pasivamente beneficios.

La negociación colectiva está cuestionada por los patronos ya sea de manera abierta o solapada. El retiro de quienes trabajaron no es respaldado por los gobiernos ni los patronos. Y las decisiones cotidianas nos imponen la pesada carga de pagar la crisis ya sea con los aumentos diarios en la gasolina, la leche, los alimentos o con la terminación del empleo. Todo tiene un nuevo IVU. En la educación le llaman cuota especial, en la vivienda impuesto especial temporero. El hecho es que mientras se reduce o desaparecen nuestros salarios o ingresos las grandes compañías siguen aumentando sus ganancias.

Ante esta realidad tenemos que insistir en transformar las organizaciones para que pasemos de una conducta defensiva a la ofensiva. La primera acción es dar cabida a todas y todos que están dispuestos a luchar y cambiar la injusticia que vivimos. Formas de participar y decidir donde impere un verdadero ejercicio democrático, que nos distinga de los espacios autoritarios que permean en la legislatura, en los partidos imperiales y coloniales, en las iglesias ortodoxas, en los sindicatos economicistas, en las cooperativas capitalistas, en fin, en aquellas estructuras que sostienen la sociedad capitalista.

Crear estos espacios nos permitirá construir la organización de lucha que queremos. Como elemento fundamental al proceso se tiene que destacar la formación y la educación. El desarrollar las herramientas y las destrezas que nos permitan entender, divulgar y convencer con conciencia de lo que tenemos que hacer.

Reiteramos que el escenario inmediato para desarrollar estos espacios esta en los intentos de juntar las luchas ambientales, sindicales, comunitarias y políticas que hoy están dispersas y duplicando esfuerzos. En la medida que podamos crecer y ganar confianza, iremos adquiriendo mayor poder. Durante los próximos meses, la Coordinadora Sindical y el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha, FASyL, concentraran sus esfuerzos en apoyar estas guías de acción. Todas y todos tenemos que hacer lo que hay que hacer para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como lo que es, una jornada de reafirmar la igualdad y los derechos de la Mujer por encima de los prejuicios, el discrimen y la comercialización que promueve el sistema capitalista. Todas y todos tenemos que llegar al 1ro de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras insistiendo en rescatar el derecho al Trabajo como un derecho humano, no una concesión de los patronos. Estas dos fechas, que han costado vidas y sangre de miles de trabajadores y trabajadoras a nivel mundial, deben ser honradas a todo lo ancho y largo de nuestro país.

Para ello, hay que tener memoria, hay que tener compromiso y conciencia. Está Prohibido Olvidar los 30 mil despidos de empleados públicos, los más de 100,000 empleos perdidos en la empresa privada, los aumentos en los artículos de consumo e impuestos que pagamos a diario, el alza en la criminalidad, los servicios deficientes en la salud y la educación, los crímenes contra el ambiente, la brutalidad policiaca y la violación de los derechos democráticos. Está Prohibido Olvidar que gobierno tras gobierno nos prometen y no cumplen. Está Prohibido Olvidar la corrupción y el saqueo de nuestros mejores recursos naturales y humanos.

Prohibido Olvidar, porque la Lucha continúa.